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COTTON USA E HILASAL: UN CAMINO COMPARTIDO HACIA UN FUTURO MÁS LIMPIO

El compromiso con el buen uso del agua es una manifestación de la importancia que da una industria a la sostenibilidad.

COTTON USA lo entiende de esa forma y es por lo cual dos tercios de las tierras algodoneras de los Estados Unidos utilizan únicamente agua de lluvia.

Las acciones tomadas por las 18.000 fincas productoras de algodón en el país han sido fundamentales para obtener logros tales como una reducción de 82% en el agua utilizada, un consumo de 38% menos en energía y una baja de 30% en la emisión de gases de efecto invernadero.

Estos gases son, como se sabe, potenciadores del calentamiento excesivo de la Tierra.

El compromiso de COTTON USA con el ambiente tiene un firme marco regulatorio: el US Cotton Trust Protocol, una serie de normas a las cuales se adhieren los agricultores de los Estados Unidos.

Estas reglas han elevado los estándares para la producción de la fibra de manera sostenible y no acatarlas conlleva responsabilidades civiles y penales.

Pero esta es solo una parte del trabajo hecho por la industria en la protección del medio ambiente.

Otra, igual de importante, es el uso de la tecnología más moderna que ayude a usar los recursos de manera equilibrada. Por ejemplo, sensores controlados por computadora monitorean constantemente la humedad del suelo.

Los datos obtenidos les permiten a los agricultores tomar mejores decisiones en la programación del riego y en cómo definir cuánta agua utilizar y en qué momento.

Se cuenta con vehículos aéreos no tripulados (VAN) para mapear los campos y conocer con exactitud dónde hacen falta recursos, sean estos agua o productos para proteger los cultivos, y aplicarlos.

La agricultura de precisión es indispensable en la actualidad para garantizar cultivos respetuosos del planeta que mantengan la calidad más alta.

Los licenciatarios de COTTON USA, como la empresa salvadoreña Hilasal, están orgullosos de utilizar únicamente algodón de los Estados Unidos, cuya calidad y producción sostenible están garantizadas.

La compañía realiza procesos que van desde convertir el algodón en hilo hasta fabricar las mejores toallas de lujo.

En 1942, año de su fundación, Hilasal comenzó a forjar un nombre que hoy es sinónimo de calidad y de trabajo dirigido a la protección ambiental.

Las acciones tomadas con constancia le hicieron merecedora en 2017 del Premio Nacional Ambiental que otorga el Ministerio del Medio Ambiente y de Recursos Naturales de El Salvador.

El galardón reconoce el programa de sostenibilidad de la compañía y su compromiso para reducir la huella ecológica, algo que se manifiesta a diario.

Hilasal recicla y trata el agua que utiliza de una manera particular. Mientras otras empresas lo hacen con un proceso de dos pasos, Hilasal aplica uno de siete. El resultado es un líquido tan limpio que puede ser devuelto a un río local.

Un tercero analiza esas aguas dos veces al mes para garantizar su calidad, un paso poco usual en la industria textil.

Veamos lo que ha hecho con los residuos que generan la fábrica y proveedores locales: ha conseguido transformar el 90% de esos desechos en energía para la empresa.

¿Cómo lo hace? Alimentando con esos residuos, y con biomasa (papel y cartón) un incinerador limpio que genera 7.8 toneladas de vapor por hora. El resultado es nada más el 3% de los residuos iniciales, pero ya hechos cenizas que se eliminan, de la manera adecuada, en un botadero autorizado. Esto le ha permitido a Hilasal tratar como debe ser 80.000 toneladas de desechos textiles desde el 2007 hasta hoy. Si sumamos a esto que la empresa no utiliza combustible fósil entenderemos que esta empresa teje desde ahora la posibilidad de un futuro sostenible.